sábado, 28 de enero de 2012

¿ Están ahí mis padres ?

Os quiero contar mi experiencia, no es la mejor, ni la peor, es la mía.
La de una madre más.

Es mi pensamiento sobre la educación. Y de la educación unida a las altas capacidades, porque cuando uno , en su casa, recibe una diferencia, está en la obligación como padre y madre de atenderla. Esto viene de serie, nadie pregunta.

Habría que empezar por el nacimiento de mi hija y el descubrimiento de las mismas, que nos resultó fácil porque ella nos dio pistas por un lado y porque yo soy una devoradora de material educativo. Los que me conocen personalmente saben la librería de mi casa y lo que imprimo o busco. Me ha gustado siempre. Quizá mis derroteros personales deberían haberse forjado entorno a la docencia y no en la banca... pero la vida te abre caminos y tú los escoges. Creo que hubiera sido una buena docente. Disfrutona.
María me ha brindado esa posibilidad, al igual que me ha brindado tantas otras.

Lo cierto es que jamás afronté las altas capacidades de María como un problema. Ni lo sigo haciendo. Si que es cierto que lo afronté y entendí desde el principio como una diferencia y que yo como madre y Paco como padre deberíamos considerar en su educación en casa. Porque los niñ@s antes de ir al cole, están en casa.
Siempre consideré que yo era la primera y principal interesada en el proceso de felicidad de mi hija. Que una diferencia puede ser un obstáculo o no, depende de la actitud y que debíamos desarrollar toda la creatividad posible para entender a esa personita.

Empecé a leer los primeros libros, muchos me arrojaron claridad, otros muchos dudas, otros tantos susto...pero yo continué en la formación de mi propio criterio. Antes incluso de conocer las altas capacidades de María me sentí fascinada por la teoría de las Inteligencias Múltiples. No solamente por la consideración de la inteligencia como algo más allá de la pura medición, que no desprecio en absoluto, sino por el hecho tan maravilloso de las diferencias dentro de la diferencia. Y tratadas con esa naturalidad y esa perspectiva de potencialidad, que me enganchó. La inteligencia interpersonal y intrapersonal fueron un poco mi fijación educativa y ahi entró Goleman en nuestra vida también...

También entraron cosas del movimiento slow y Carl Honoré aportó su visión al mundo educativo que también  un poquito hicimos nuestra.

Y con todo ese remix unido al Amor fabricamos el  "coctel"  educativo hablado y reflexionado entre Paco y yo. Pasito a pasito y en permanente evolución, con mucho más presente que futuro, pero sin olvidar nunca que el presente es el que forja el futuro.

Todo esto lo cuento por una sencilla razón, porque nos pasamos la vida en preparación, cada uno de nosotros opta por el desempeño de su puesto de trabajo y el mismo requiere no solamente la dedicación a él, sea el que sea, sino la preparación permanente para no quedarte descolgado, tanto física como mentalmente.

Y llega a nuestras vidas quizá la tarea más importante que nos pone la historia por delante. La maternidad y la paternidad. La genética pone en nuestras manos la Creación y al mismo tiempo nos da una varita mágica con la posibilidad de cambiar el mundo. Por eso me gusta tanto la frase de dejad al mundo unos hijos mejores, que sustituye aquella o la complementa de dejad un mundo mejor para vuestros hijos.

Nuestro trabajo más importante, el más creativo, el mejor que podamos tener, nos lo ofrecen nuestr@s hij@s.  Nosotros, en nuestro caso, decidimos tener una, aquellas familias que deciden tener más se deben preparar para cada hijo, porque lo que vale para un no vale para todos. En esto de la educación no hay manual escrito que esté completo. 

Si es cierto que observo en la sociedad en la que vivimos una falta de interés en lo que debería considerarse la tarea más importante que nuestra propia condición humana nos encomienda. Y la observo diariamente, en mi lugar de trabajo, en el parque, en los cumpleaños, en el colegio... Y me preguntó ¿ por qué ?

Vivimos en una sociedad de información, que nos permite formación. Entonces  ¿ Por qué muchas familias han optado por la dejación de funciones ? ¿ Por qué muchas madres exclaman " es que no puedo con él "  y el niño o la niña tiene tres, cuatro, cinco años ? .... 

¿ Es que acaso no hemos asumido que es la función más importante de nuestras vidas ?

Pues para mi punto de vista ese es el quid que la cuestión.... y evidentemente la respuesta es No.

Los padres no lo hemos asumido. Y se nos han dispersado muchas cosas. Porque la velocidad llegó a nuestras vidas, y llegó para quedarse. Podemos modificar muchas cosas, pero la velocidad está ahí, para aquellas que trabajamos fuera de casa por ejemplo, para los que nos hemos desplazado más del ruido de la ciudad, pero debemos coger el coche a diario para llegar, para lo que comemos fuera de casa, para una globalización barata y rápida, para la escolarización precoz, para tantas tantas y tantas cosas del día a día.

Frenar, pararse, pensar cómo queremos educar a nuestr@s hij@s debería ser ejercicio obligatorio.
Dejamos en manos de la velocidad aquello que más queremos. 
Pero si de verdad,  es aquello que más queremos  ¿ por qué no hacemos el ejercicio obligatorio ?
¿ Por qué no nos reciclamos ? ¿ Por qué no reflexionamos ? ¿ Por qué no consensuamos ? 

Si somos capaces de reciclarnos, reflexionar y consensuar por un ascenso en el trabajo, por mantener nuestro puesto de trabajo... ¿ qué nos falla ?

Acaso ¿ habremos delegado tanto que hemos perdido la consciencia y la conciencia ?

Quizá hemos llegado a pensar que en manos de terceros,  guardería, escuela, abuelos, extraescolares... está la educación de nuestros hijos. Y hemos llegado a pensarlo hasta creernoslo.

Una vez alguien me dijo, yo concilio a base de talonario. Se me grabó la dura conciliación real a fuego lento.

Quizá debamos reciclarnos una mijitilla " tod@s ", hasta aquell@s a los que nos gusta reciclar, por si nos hemos creído lo que no es.


por compartir este espacio de reflexión en voz alta conmigo.

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