jueves, 15 de noviembre de 2012

¿ Hablamos delante de nuestr@s hij@s?

¿ DE QUÉ HABLAMOS DELANTE DE NUESTR@S HJ@S?
Me ha asaltado muchas veces la inmensa duda de que si prioritariamente los niños y niñas de altas capacidades son niñ@s. ¿ Por qué tienen que saber con todo detalle todo aquello que nosotros hablamos de su educación, de lo que nos parece bien o mal , de lo que hacen o dejan de hacer los profesores, o nosotros mismos,  como si fueran los adultos?
¡¡¡ Me sorprende!!!  Porque claro está que su imagen del colegio es la que es , pero se ve ampliamente reforzada con la nuestra. Obvio.
No se trata de quitarle importancia, ni mucho menos. Se trata de darle la importancia que tiene emocionalmente de cómo se ha sentido ante el hecho que nos pueden estar relatando, de comprenderlo, de dotarle de herramientas de comprensión  y nosotros como adultos tratar este hecho con el tutor o la tutora.
Tampoco se trata siempre de darle y quitarle siempre la razón al niño, estábamos recordando que son niños y como tales emocionalmente existen muchísimas cosas que a lo largo de una jornada escolar pueden suceder. Ahí es dónde nosotros como padres debemos adquirir la suficiente formación en información en educación emocional para dar cobertura y herramientas a las preguntas y respuestas de nuestr@s hij@s. Y ahí como padres es dónde debemos ejercer nuestra labor de no siempre aceptar como “ verdad absoluta” aquella que nuestros hijos o hijas nos están contando, aunque nos hagamos eso de sus sentimientos.
Complicado, como casi todas las cositas que surgen….
La inmensa mayoría de los problemas que afectan a nuestros hijos e hijas tienen consecuencias emocionales, su emocionalidad no es que sea un disincronía, su emocionalidad, queramos o no queramos, va por delante, son sensibles, comprenden e interpretan de manera diferente, leen gestos, caras, hechos… aunque su lectura les puede llevar también al error. Pero nunca pasa desapercibida.
Son y estoy convencida de ello, emocionalmente más inteligentes, lo que sucede es que si no les dotamos de herramientas para manejar esta inteligencia intrapersonal, muy desarrollada, fracasan, y fracasan con un “ pleno al 15”. Por eso es tan importante en la cultura del enriquecimiento de los niños de altas capacidades, la cultura del enriquecimiento de lo emocional, por ende del yo, por ende de la autoestima. No me cansaré de repetirlo que a nivel de Asociacionismo uno de los mejores enriquecimientos que se puede ofertar es este, pero a nivel doméstico, el mejor, sin lugar a dudas es este. Este es el que permite el equilibrio.
Y si queremos ayudarles como familia a presentar ese yo que debe vivir en comunidad, las herramientas están a nuestro alcance, debemos buscarlas, prepararnos y prepararlas. No es tarea fácil, porque supone preparar nuestro propio YO, pero es tarea enriquecedora, posiblemente la más que nos puedan enseñar nuestros hijos, a descubrirnos a nosotros mismos para ser capaces de dotarles de herramientas a ell@s.
Estoy convencida de que esa es una tarea que como pareja, padres y madres, nos debemos empeñar en cumplir y trabajar nuestra inteligencia emocional, la que tenemos dentro, nuestro yo, la que desplegamos cuando estamos con los demás, la interpersonal.
Os animo a comprar alguna lectura que hable sobre ello. Hay muchas y si os interesa alguna especialmente no tenéis más que solicitármela…
No dejo de pensar que todo gira entorno a la Inteligencias Múltiples, algo que me rondó desde siempre en la cabeza, y por ello, entiendo que la Interpersonal y la Intrapersonal son aquellas que nos sirven de motor de despegue no solamente para saber quienes somos sino para saber quienes queremos ser.
No tapemos al niño y sus emociones con las nuestras propias. Dejemos que ellas se solucionen también por si mismas. Demos capacidades y herramientas para ello. No cortemos las alas emocionales de los más capaces emocionalmente.
Estamos en nuestro derecho de defender y en nuestra obligación de enseñar a defenderse de los daños emocionales que conllevan las relaciones interpersonales.
Estamos en nuestro derecho de ser colegas, pero en nuestro deber de ser padres y madres de nuestros hijos y ejercer como tales.
Estamos en nuestro derecho de luchar, pero también en nuestro deber de enseñarles cómo se lucha desde el interior de uno mismo.

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